Perderse la grandeza de un eclipse,
Es negarse a la belleza de lo simplemente oculto,
A la grandeza de la oscuridad y sus largas sombras,
A la sorpresa de un amanecer en medio de la noche
De un día siguiente que es sólo el próximo minuto,
Y se acaba.
Cuando el eclipse era sólo un mito,
del ir y venir de las mareas
De estallidos de soles
Y derrumbes de estrellas y montañas
Hemos vivido amenazados con el plagio de la luna,
Cuando solo ha sido el fracaso del sol,
en una noche interminable,
Pero todo pasa,
Hasta un eclipse total,
Pues cargamos con un alba sedienta de amaneceres
Y el balance de ese eterno duelo entre luz y
oscuridad, aun tiene sentido.
Aunque sea, solo el juego rudimentario de formas y
colores primarios.
Colgados de unos cuantos hilos,
Aunque sean solo papeles, plumas y unos lápices,
las herramientas reales que quedaron,
frente a un todo repleto de artificio
Para Renacer desde las sombras
Para Recuperar el color en la penumbra ciega
Para Darles alas de nuevo a los sueños perdidos
Para Encontrar la luz detrás de las ventanas más
cerradas
En este sitio, que de tan plano ahora es
globo impenetrable,
todo tan gris y tan enfermo,
donde no entendemos nada, sin pantallas ni
teclados
Hoy nos arriesgamos
tan solo a la sorpresa
De enfrentarnos sin lentes al eclipse,
Y nos descubrimos cegados,
no por el sol,
sino por nuestro gélido extravío
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