Cuando el tiempo se rompió

Museo de la Ciudad, Ciudad de México, México, 2022.

El laberinto según Betsabeé Romero

 

Betsabeé Romero convierte los muros en seres vivos, de ellos surgen formas, les brotan excrecencias que la realidad o la imaginación -para el caso es lo mismo- propone al espectador y le imponen a la mirada. En esta exposición la artista teje, cual Penélope heterodoxa, un laberinto para todo Teseo, para todo deseo. Espacios intervenidos por la capacidad que ella tiene de adherir a la superficie objetos y formas como huellas de un tránsito, de un habitar el mundo, de un ser en el tiempo. Huellas que la vida deja en su ocurrir como vida. Si todo objeto es forma y toda forma se objetiva en su diálogo con el espectador, tan intenso y enigmático, se vuelve en su metamorfosis, experiencia subjetiva. Lo cotidiano se nos aparece como excepcional, lo antiguo -lo indígena- como moderno y en su convivencia simultánea subrayadamente actual en el espacio vuelto experiencia sensible. ¿Cómo definir su plástica? Las palabras son siempre limitadas: sí, instalación, también, sí, su condición matérica, sus guiños al espectador en materiales tomados de su vida diaria, sílabas de un canto que sale de la entraña (diría que es una pintora cardenche).Es como si los muros mismos nos dijeran sus quejas. La palabra visual de Betsabeé es una inmersión en nuestro tiempo. Así, sus rasgos estilísticos necesitan de los objetos su color, su textura, su condición de símbolo. Por eso no es extraño que términos tan cercanos como lo indígena, lo migratorio, lo efímero, lo doloroso sean parte del recorrido por el laberinto que nos propone. Un infierno contemporáneo, una pandemia más social que clínica, implica la elaboración de un discurso a través de materiales cargados de emoción acumulada, de connotaciones sensibles -pienso en el papel picado en las ya consustanciales llantas o en los moldes de zapatos- atravesados por una vibración interna que humaniza el entorno, alude al desplazamiento de manera a la vez evidente y sutil. Betsabeé Romero nos propone un laberinto en él cual no se puede ir a ciegas sino con los sentidos bien abiertos.

José María Espinasa

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Concepto

 
 

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